Prescripción enfermera

Este fin de semana leí en La Voz de Galicia: «Enfermería tratará 28 patologías para que no lleguen a la consulta del médico». Lejos de entrar a valorar la medida, me interesa el léxico que se utiliza en este tipo de noticias, por si surge algún neologismo o algún nuevo uso terminológico que deba añadir a mis glosarios. También me gusta estar al tanto de cómo se usa esa terminología en el día a día, porque los profesionales tenemos la obligación de observar y estudiar la evolución del lenguaje propio de nuestra especialización.

Lo primero que me llama la atención es el uso impropio de «patología» como sinónimo de enfermedad. Esto se debe a la presión del inglés y es un uso que está tan extendido en la actualidad que incluso la RAE lo admite ya desde 2001. Pero nada puede empañar la alegría de las traductoras al tener por fin una traducción acuñada y válida para el famoso nurse practitioner que tantos quebraderos de cabeza nos lleva causando los últimos años. Hasta ahora, esta categoría profesional surgida en los Estados Unidos no tenía un equivalente en el sistema sanitario español y cada vez que aparecía en una traducción había que explicar (y convencer) al cliente de que en España las/os enfermeras/os no atendían directamente a las/os pacientes ni podían emitir diagnósticos ni prescribir tratamientos u ocuparse de intervenciones quirúrgicas menores.

Con la idea de mejorar la gestión de la atención primaria, las enfermeras y los enfermeros pueden solicitar ahora su acreditación para la indicación, uso y autorización de la dispensación de medicamentos y productos sanitarios de uso humano. En el Servizo Galego de Saúde, SERGAS, se ha habilitado la receta electrónica, integrada en la historia clínica de cada paciente, para esta prescripción enfermera. Pueden recetar productos sanitarios, medicamentos no sujetos a prescripción médica y otros sujetos a prescripción médica únicamente para el tratamiento de heridas (guía publicada en el BOE del 29 de octubre de 2020). Los catálogos con estos productos y medicamentos de dispensación por parte de enfermería se pueden consultar en la web del SERGAS.

De momento, en el SERGAS la prescripción enfermera se está probando en un centro de salud. Es un programa piloto para el que se han elaborado protocolos para atender pacientes con 17 patologías (sic): molestias urinarias en la mujer, estreñimiento, diarrea, elevación aguda de la presión arterial, dolor de garganta, epistaxis (hemorragia nasal), ojos enrojecidos, anticoncepción de urgencia (píldora poscoital), dolor menstrual o dismenorrea, lesiones orales y periorales por herpes simple, mastitis, resfriado, retención aguda de orina en hombres, vómitos, onicocriptosis (uñas encarnadas), molestias vulvovaginales, aftas orales, orzuelos y picaduras. Está previsto aumentar otras nueve enfermedades próximamente, dados los buenos resultados del programa piloto. Estos protocolos se llaman protocolos XED, siglas en gallego de gestión de enfermería a demanda.

¿Cómo funcionan? Cuando el paciente llega al mostrador del centro de salud (atención primaria), el administrativo le pregunta el motivo de la consulta (sistema XIDE, siglas en gallego de gestión integral de la demanda en equipo). Si el motivo se encuentra recogido en esos protocolos, se deriva al paciente directamente a enfermería. Allí se le hacen preguntas y en ese diálogo se detecta si el paciente debe ser derivado al médico o si puede ser atendido por el personal de enfermería.

Píldoras terminológicas extraídas de esta noticia:

prescripción enfermeraprescrición enfermeiraprescribing by nurses
non-medical prescribing
enfermero/a prescriptor/aenfermeiro/a prescritor/anurse practitioner
equipo multiprofesionalequipo multiprofesionalmultidisciplinary team

Otras construcciones que conviene tener en cuenta para la traducción o la redacción médica: «consulta 100 % final, sin derivación», «enfermedades agudas leves, autolimitadas», «consulta resolutiva», «receptividad del paciente» o «educación sanitaria».

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